La influencia de la temperatura en la productividad

Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) la temperatura para trabajos realizados en oficina debe ser de entre 17 y 27 ºC, mientras que en locales en los que se realizan trabajos ligeros, la temperatura adecuada oscila entre los 14 y los 25ºC. Sin embargo, durante el verano, se recomienda entre los 23 y 27ºC.

Pero ¿cómo influye la temperatura en la productividad?, ¿qué consecuencias puede tener un exceso de calor o frío en trabajadores y equipos? Hoy en Jaga vamos a responder a estas preguntas y mostraremos las soluciones más innovadoras y eficientes para que trabajar en verano no se convierta en un problema.

Efectos de la temperatura en trabajadores y equipos

La exposición laboral a ambientes calurosos puede suponer un riesgo para la salud. Se trata del denominado estrés térmico, que es la carga de calor a la que los trabajadores están expuestos y que resulta de la combinación de las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, de la actividad que realizan y de la ropa que lleven puesta. Centrándonos en las condiciones ambientales, los factores que influyen y que son medibles son la temperatura del aire, la humedad relativa y la velocidad del aire. Pero ¿cuáles son los efectos que puede tener sobre la salud la exposición al calor en el centro de trabajo? Vamos a conocerlos.

Posibles riesgos para la salud

Según la Nota Técnica de Prevención del INSHT sobre estrés térmico, los efectos sobre la salud de un trabajador por la exposición al calor pueden ser:

    • Síncope por calor: La permanencia de pie o inmóvil durante mucho tiempo en un ambiente caluroso con cambio rápido de postura puede producir una bajada de tensión. Se manifiesta con pérdidas de consciencia o desmayos.
    • Deshidratación: La exposición prolongada al calor implica una pérdida de agua a través de la sudoración y puede producir problemas gastrointestinales y calambres musculares.
    • Agotamiento por calor: se produce cuando existe una gran deshidratación y produce náuseas, fatiga y pérdida de la capacidad de trabajo. Con una rehidratación o reposo se recupera la normalidad.
    • Golpe de calor: es la situación más grave que se produce por un incremento elevado de la temperatura interna por encima de 40,5 °C, y la piel caliente y seca debido a que no se produce sudoración. En este caso es necesaria la asistencia médica.

Por otra parte, bajar de los 10ºC también puede suponer un riesgo para la salud y se puede traducir en catarros, temblores o alteraciones del sistema vascular.

Influencia en los equipos de trabajo

Pero además, contar con un calor excesivo en el centro de trabajo puede afectar directamente al funcionamiento de los equipos, sobre todo de aquellos que son sensibles a los cambios de temperatura, un hecho que estaría directamente relacionado también con el ahorro energético.

Relación entre temperatura y productividad

Mantener una temperatura adecuada y estable en el lugar de trabajo supone un aumento del confort de los empleados, que unido a un correcto funcionamiento de los equipos se traduce en una mayor productividad. De hecho hay numerosos estudios que afirman que los ambientes con temperaturas de 30ºC y menos de 15ºC reducen hasta un 10% la productividad del trabajador, por lo que lo ideal es mantenerla durante el verano entre los 21 y los 24ºC.

¿Cómo se traduce la pérdida de productividad en el trabajador por el exceso de calor? Pues lo más habitual es que se produzca una sudoración excesiva, dolores de cabeza, presión baja y cansancio que conllevan una pérdida de concentración y reducción del ritmo de las tareas a realizar.

¿Cómo solucionar la pérdida de productividad por calor excesivo?

Pues bien, la estrategia para solucionar la pérdida de productividad por temperaturas inadecuadas tiene que realizarse en varias etapas:

  • Un sistema de ventilación mecánica que renueve el aire del centro de trabajo y consiga extraer el calor generado en el interior y aprovechar las horas de menor temperatura exterior para refrigerar con un mínimo coste energético.
  • Refrigeración Pasiva, esto quiere decir refrigeración con agua a temperatura por encima del punto de rocío, en torno a 16°C, que al no perder rendimiento por condensaciones, tiene una gran eficiencia energética.
  • Refrigeración a baja temperatura, como último recurso, se puede bajar la temperatura del agua por debajo del punto de rocío. Esto producirá condensaciones en los emisores de frío que arrastrarán parte del rendimiento de nuestro sistema, pero también es capaz de seguir reduciendo la temperatura ambiente.

En Jaga disponemos de numerosos sistemas para encarar esta estrategia de climatización.

En primer lugar, sistemas de ventilación que proporcionan un aire fresco y saludable con unos consumos energéticos sorprendentemente bajos:

  • Extracción de aire por demanda: a través de un Extractor MVS-15RHB silencioso y con la máxima clasificación energética en su clase gracias a su motor de muy bajo consumo y su modulación por humedad relativa; y también el ventilador MVS-10RHB, para espacios pequeños.
  • Admisión de aire por demanda: con Jaga Oxygen, el nuevo radiador revolucionario de Jaga que proporciona tanto ventilación como calefacción y/o refrigeración y todo controlando el nivel de CO2 y ahorrando energía.
  • Sistema de ventilación descentralizada: Strada y Briza Fresh pueden calefactar, ventilar, ajustar la calidad del aire interior y filtrar el aire, y en el caso de Briza refrigerar.

Además de estas tres opciones, contamos con muchas más soluciones, tanto de ventilación como de climatización, que podrás consultar en nuestra página web. Y si tienes alguna duda sobre cuál es el más adecuado para tu centro de trabajo, solo tienes que ponerte en contacto con nosotros, ¡estaremos encantados de ayudarte!

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