Calidad del aire interior: requisitos mínimos para un ambiente saludable y confortable

La contaminación que afecta a la calidad del aire interior es, en la actualidad, uno de los mayores problemas ambientales del mundo principalmente por la cantidad de tiempo que pasamos en espacios cerrados (viviendas, oficinas, centros comerciales…) y en ambientes cada vez más aislados y herméticos. De hecho, este concepto conocido como CAI (Calidad Aire Interior), o como IAQ, por sus siglas en inglés (Indoor Air Quality) es utilizado para describir cómo el aire que respiramos afecta al bienestar, la salud e incluso la capacidad de trabajo de las personas que habitan en un edificio.

Los contaminantes del aire interior pueden tener orígenes diversos: contaminantes inorgánicos como el monóxido de carbono o el dióxido de carbono, las partículas o las fibras minerales; contaminantes orgánicos como los compuestos orgánicos volátiles (COV); contaminantes de origen biológico como los hongos, las bacterias, los ácaros o el pelo de las mascotas; las mezclas de plaguicidas, ambientadores, desinfectantes y otros productos de uso doméstico. De hecho, se han detectado más de 900 compuestos contaminantes que sitúan esta problemática como el octavo factor de riesgo de enfermedades a nivel mundial.

Requisitos mínimos de calidad del aire para un ambiente saludable

Por lo general, el concepto de calidad de aire interior se refiere a ambientes interiores no industriales y la normativa vigente, tanto a través del Código Técnico de la Edificación en su DB HS· sobre Salubridad y Calidad del Aire Interior y el RITE, Reglamento de las Instalaciones Térmicas de los Edificios establecen una serie de parámetros y condiciones que deben cumplirse para garantizar las condiciones óptimas de salud y bienestar de los ocupantes de un edificio.

Como generalidad, los requisitos necesarios para mantener una adecuada calidad del aire interior  son mantener los niveles de CO2 bajos, por debajo de 800 PPM y una correcta renovación del aire interior manteniendo un correcto nivel de humedad relativa, entre el 40% y el 60%. Será importante además asegurar una adecuada filtración del aire exterior para asegurar la eliminación de polvo, polen y partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y, adicionalmente, recuperar el calor de la ventilación lo que además contribuirá a evitar pérdidas de energía y contribuirá a generar un ambiente mucho más confortable evitando la entrada de aire frío.

Con respecto a la filtración del aire exterior, la Organización Mundial de la Salud, alerta sobre la alta exposición que tenemos a altas concentraciones de partículas pequeñas (2,5 µm y 10 µm) en ambientes interiores y sus consecuencias para la salud a causa de una exposición continuada y en este sentido, las nuevas reglamentaciones y, en concreto, la Norma ISO 16890 establece un sistema de clasificación de eficiencia de filtros de aire para ventilación general basado en las partículas en suspensión (PM).

Ventilación y calidad del aire interior

La calidad ambiental interior de un edificio se mide por diversos parámetros, y entre ellos, la calidad del aire es uno de los más importantes. Las actuales certificaciones energéticas como LEED, BREEAM o WELL tienen en cuenta los estándares más estrictos a la hora de verificar que las instalaciones cumplen con las condiciones exigidas respecto a la ventilación mecánica y utilizan la monitorización de los sistemas para la evaluación de los niveles de contaminantes del aire.

Con el fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones normativas en cuanto a calidad del aire interior, los sistemas de ventilación mecánica son, en la actualidad, la solución idónea y aportan además renovación de aire constante con criterios de eficiencia energética.

Este tipo de sistemas de ventilación aportan la cantidad suficiente de aire exterior, garantizan la expulsión del aire viciado controlando que el caudal sea constante y adecuado a las necesidades de los usuarios y recuperan además parte de la energía evacuada al exterior y la transfieren al aire impulsado al interior consiguiendo de esta forma un importante ahorro de energía.

Otras propuestas muy interesantes en este mismo sentido, son las que ofrece Jaga con sus sistemas integrados Jaga Oxygen y Jaga Fresh que coordinan calefacción y ventilación en un mismo aparato.

En el caso del sistema Oxygen una unidad de admisión de aire en cada estancia recoge aire fresco directamente del exterior de forma descentralizada a través de un pasamuros. Esta unidad de aire plug & play se integra en tu vivienda de forma invisible; bien empotrada en pared, dentro de un mueble o armario, o incluso dentro de tu radiador o fancoil Jaga Low-H2O. El control inteligente con sensores de CO2 asegura una dosificación de la ventilación perfecta para tu vivienda.

Además, el sistema se complementa a la perfección con el extractor MVS, que tiene un nivel sonoro extremadamente bajo. Un solo extractor MVS centralizado por vivienda expulsa el aire contaminado desde las zonas húmedas. El sensor de humedad modula al caudal necesario en cada momento.

Jaga Fresh es un sistema compacto que combina seis funciones como la calefacción, aire acondicionado, ventilación, recuperación de calor, control de calidad del aire interior basado en el CO2 y la humedad relativa y el filtrado del aire proporcionando elevados niveles de eficiencia energética.

Así, a través de estos sistemas de climatización y renovación de aire conseguiremos obtener una calidad de aire óptima en cada estancia de la casa y disfrutar de una agradable temperatura de confort en cualquier lugar de la vivienda.

Si lo que queremos es un sistema de ventilación equilibrada con recuperación de calor centralizado, la mejor opción es el nuevo HRC EcoMax ya que su bajísimo consumo de energía en combinación con la alta eficiencia térmica que proporciona, asegura una puntuación EPC perfecta.

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