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Ventilación en centros geriátricos: sistemas que favorecen la sensación de hogar

Existen diversas tipologías de edificación que por su singular uso y por la especial sensibilidad de sus ocupantes a los cambios de temperatura o a la contaminación del aire interior, entre otros factores, requieren de unas condiciones especiales de climatización y ventilación.

Este es el caso de los centros geriátricos que, sin llegar a las exigencias normativas en cuanto a las condiciones específicas de temperatura, humedad relativa y ventilación de los hospitales, son edificaciones que requieren de sistemas de climatización y ventilación adecuados que permitan a las personas mayores que habitan en ellas alcanzar un buen nivel de calidad de vida en cuanto a su bienestar personal por sus especiales necesidades de salubridad y confort térmico.

Qué dice la normativa sobre la ventilación en centros geriátricos

El RITE – Reglamento de las Instalaciones Térmicas de los Edificios, normativa que regula lo relativo al diseño, instalación y mantenimiento de las instalaciones de climatización (ventilación, calefacción y refrigeración) y de producción de agua caliente sanitaria en nuestro ordenamiento, establece una serie de requerimientos en cuanto a las instalaciones de climatización y la calidad del aire interior.

Así, en función del uso de los edificios o locales, la categoría de calidad del aire interior (IDA) que se deberá alcanzar será, como mínimo, la siguiente:

  • IDA 1 (aire de óptima calidad): hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías.
  • IDA 2 (aire de buena calidad): oficinas, residencias (locales comunes de hoteles y similares, residencias de ancianos y de estudiantes), salas de lectura, museos, salas de tribunales, aulas de enseñanza y asimilables y piscinas.
  • IDA 3 (aire de calidad media): edificios comerciales, cines, teatros, salones de actos, habitaciones de hoteles y similares, restaurantes, cafeterías, bares, salas de fiestas, gimnasios, locales para el deporte (salvo piscinas) y salas de ordenadores.
  • IDA 4 (aire de calidad baja)

Con respecto a los sistemas de climatización y siguiendo las directrices de la otra normativa aplicable en la construcción de edificios, el CTE – Código Técnico de la Edificación – los centros de mayores deberán disponer de elementos de climatización con medidas de seguridad suficientes, que deberán funcionar siempre que la temperatura ambiente lo requiera.

Además, será recomendable la regulación térmica individualizada de las estancias de servicios generales y residenciales. Los elementos de calefacción dispondrán de protectores para evitar quemaduras por contacto directo o prolongado, quedando expresamente prohibida la utilización de estufas de gas y de equipos autónomos de gas de cualquier índole.

En definitiva, las instalaciones para el cuidado de la tercera edad no difieren demasiado de otras instalaciones del sector terciario caracterizadas por requerir una adecuada zonificación para el confort individual de cada usuario, pero especialmente, diseñadas para proporcionar una adecuada calidad del aire interior en las zonas de uso común.

Qué sistemas son adecuados para la ventilación en centros geriátricos

Además de las condiciones básicas incluidas en las normativas, a la hora de diseñar el sistema de climatización de un centro geriátrico se debe  procurar proporcionar a las personas mayores un ambiente de gran confort y saludable con el fin de contribuir a incrementar la sensación de hogar ya que, como se ha demostrado en varios estudios llevados a la práctica con el Proyecto Vonderhof, entre otros, la climatización y otros factores relacionados con la arquitectura y el diseño de interiores pueden tener un profundo impacto en cuanto al sentido del hogar que experimentan los ancianos que residen en este tipo de centros.

Un ejemplo de sistema de climatización adecuado para cualquier centro geriátrico sería aquel sistema integrado por emisores de climatización con funcionamiento híbrido. Emisores de frío y calor para sistemas de bomba de calor aire-agua que además se regulan de forma individual. Una opción consiste en radiadores de calefacción que también refrescan el ambiente en verano con temperaturas de agua de la instalación por encima del punto de rocio (±16ºC). La otra son emisores de tipo fancoil que aportan calor y frío a la estancia, con temperaturas de agua entre 16 y 7ºC. Para las personas mayores es muy aconsejable mantener la temperatura de agua fría en verano lo más alta posible en torno a 16ºC, ya que la sensación de frío es mucho menos agresiva. Además, estas temperaturas de funcionamiento ahorran aproximadamente un 25% de energía debido a que no se produce condensación.

Con estos equipos es posible mantener el ambiente cálido en los meses de invierno, y agradablemente fresco en la época estival, con lo que se consigue un clima y un entorno ideal en cualquier momento del año.

Gracias al eficiente motor EC (conmutación electrónica) de elevado rendimiento y bajo consumo, y a un nuevo intercambiador, estos emisores de frío y calor proporcionan un control exacto de la temperatura de cada estancia para emitir la energía necesaria, lo que genera un menor consumo de energía, hasta un 50% menos. Se obtiene una mayor vida útil y una mayor sostenibilidad para la conservación del medio ambiente.

Para la ventilación, el revolucionario sistema Oxygen, crea un ambiente saludable de manera eficiente y efectiva, mediante una unidad de admisión en cada estancia que recoge aire fresco directamente del exterior a través de un pasamuros.

Esta unidad de aire plug & play se integra en la instalación de forma invisible: empotrada en pared, dentro de un mueble o armario, o incluso dentro de un radiador o fancoil y a través de un solo extractor con sensor de humedad incorporado expulsa el aire contaminado desde las zonas húmedas. Los sistemas de control y sensores que incorporan estos sistemas permiten asegurar la calidad de aire perfecta en los momentos que sea necesario, con una modulación del caudal de aire para conseguir el mejor ahorro energético en cada momento.

Con estos sistemas, además de disponer de la climatización adecuada durante cualquier época del año, se garantiza la óptima calidad de aire con el mejor confort y el máximo ahorro energético. En definitiva, una auténtica sensación de hogar.

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